Después
de algunos estudios y análisis de suelos,
se identificaron tres parcelas con suelos arcillo-calcáreos,
que se consideraron las más apropiadas para
el cultivo de la vid. En el año 2000, se
procedió a la plantación de 19 hectáreas
de viñedo, de las variedades Pinot Noir,
Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit
Verdot. Se plantó en sistema de espaldera
con una densidad de plantación de 5.000
plantas por hectárea. Durante estos años
se ha cuidado con gran esmero el crecimiento de
la viña, haciéndolo dentro del sistema
de viticultura integrada, con el máximo
respeto al medio ambiente. No hemos tenido la necesidad
de utilizar pesticida alguno, ni siquiera hemos
utilizado herbicidas, pues todos los desherbados
se han hecho manualmente. Actualmente podemos considerar
que el viñedo está suficientemente
desarrollado para producir uvas de la mejor calidad.
Estimamos producir unos 100.000 kilogramos de uva
como máximo, cosecha voluntariamente corta,
en aras de primar la calidad contra la cantidad.